Lastimosos 20 años

Comenzó pasadas las 19 horas desde Rivera y Jackson hasta la Plaza Libertad. Fueron más de 100.000 personas que marcharon bajo la consigna “Basta ya de impunidad: verdad y justicia”.
Encabezaban Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos, portaban fotos de hijos, hermanos, padres y amigos. Detrás, caminaron ex militantes, organizaciones sociales y muchos que no vivieron la última dictadura cívico militar, pero han reconstruido la historia a través del escucha de testimonios, de imágenes y de relatos que se han hecho públicos para conservar la memoria.
Luisa Cuesta fue homenajeada a través de una fotografía que iba acompañada de la inscripción “En tu nombre”, innumerables personas portaban su retrato como plegaria para su pronta mejoría. A sus 95 años se encuentra internada a raíz de una accidente vascular. La madre del detenido desaparecido Nebio Melo Cuesta se ha convertido en símbolo de dignidad y lucha por la búsqueda de la verdad.
La marcha avanzaba despacio con una numerosa participación que hacía lento el andar por 18 de Julio. La vereda era escenario de los que adhiriendo a la manifestación preferían observar un poco apartados y avanzar desde la acera.
Las palabras se detuvieron, excepto para los niños que transitaban naturalmente sin hacerse eco del consensuado silencio de los caminantes.
La vigésima Marcha del Silencio transcurrió en un momento donde las organizaciones sociales se han fortalecido, el tabú de la dictadura se ha deconstruido y las generaciones más jóvenes tienen acceso a conocer los episodios del terrorismo de estado. La educación formal y medios como el cine o la fotografía han comenzado a llenar el vacío de información que existió durante años.
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La marcha continúa avanzando, el final de la multitud se pierde en la principal avenida de la ciudad. Son pocos los comercios que aún están abiertos, se sienten algunas cortinas metálicas que son arrastradas hasta el piso. Sobre los balcones observan los que asumen el rechinar del silencio, pero prefieren mirar desde su casa, quizás para no sensibilizarse, quizás para no ahondar en tanta miseria.
Un muchacho de 30 años le dice a su compañero “¿Por qué pasaron 20 años de esta marcha para poder ver la realidad de mi país?” El otro, escucha, piensa y sigue tomando mate. El primero sigue: “En el interior no hablamos de estas marchas y me atrevo a decir que no son del todo bien vistas”.
En la ciudad de Maldonado también marcharon por verdad y justicia. En la década de los 90 la marcha se realizaba debido a la autoconvocatoria de la población, en la actualidad su difusión está a cargo de Crysol Maldonado, PIT-CNT y la coordinadora por Verdad y Justicia.
La ciudad de Tacuarembó también fue escenario para la Marcha del Silencio, hubo más de 500 personas, mientras que en Nueva Helvecia (Colonia) fueron quince cuadras de marcha. Entre los asistentes estuvo Juan, hermano de Nibia Sabalsagaray, asesinada en 1974.
Cuando quienes encabezan la marcha llegan a la Intendencia de Montevideo comienzan a ser leídos los nombres de los compañeros desaparecidos -según cifras oficiales serían 192 personas-. Al mismo tiempo, la pantalla del IMPO muestra sus rostros y la fecha de su desaparición.
El Himno Nacional comenzó a cantarse cuando la marcha llegó a la Plaza Libertad. Fueron minutos intensos, donde los familiares desahogaron la emoción contenida durante el recorrido. Varios puños se levantaron al repetir “Tiranos temblad, tiranos temblad”.

La espera continúa

“La única esperanza que puede haber es que abran los archivos y que digan qué es lo que hicieron con ellos, es la única esperanza que nos queda”, así resume María sus expectativas en este nuevo gobierno del Frente Amplio.
De estatura baja, ojos color café, y mirada tiesa, lleva entre sus manos la foto de Andrés Humberto Bellizzi, su único hijo varón. Andrés vivía en Buenos Aires, pero cada 31 de diciembre llegaba a Montevideo para pasar un mes con su madre y su hermana. Esa rutina anual fue interrumpida en 1977, año en que desapareció un 19 de abril. María muestra indignación por la falta de voluntad de la izquierda uruguaya en investigar lo sucedido con los desaparecidos.
Entre tanto, el pasado 18 de mayo en el marco del Día del Ejército, el ministro de Defensa Eleuterio Fernández Huidobro calificó de “enfermitos” y “mentirosos” a integrantes de organizaciones de familiares desaparecidos y de derechos humanos, aseguró que existe una “estigmatización” del Ejército Nacional.
El 19 de mayo el presidente Tabaré Vázquez firmó el decreto que crea el Grupo de Trabajo por Verdad y Justicia. El documento establece que se investigarán los años previos a la dictadura, desde 1968 a 1985.
Desde la Mesa Política del Frente Amplio se aprobó el 22 de mayo una declaración donde se afirma que “no comparte ni representan a esta fuerza política, las expresiones del ministro».
Después de 30 años de haberse restablecido la democracia y con el tercer gobierno del Frente Amplio, aún se protege la impunidad, y la verdad se ha convertido en sinónimo de espera.

Noelia Rocha

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